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Evidencias a favor de lo astrológico y algunas reflexiones

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¿Hay alguna evidencia científica que pudiera apoyar lo astrológico? 

Esta conferencia, que podéis ver en mi canal de YouTube (suscribiros para estar al día de lo que publique en ella) o leer en PDF aquí, aborda esta cuestión con intención de ofrecer respuestas claras. 

Durante la primera parte exploro lo que podría explicar la conexión significativa entre el Sistema Solar y los seres humanos. Hablo de ostras, magnetopercepción, melatonina, campos magnéticos planetarios, etc. 

Luego, en una segunda parte, explico un estudio (que fue replicado) que parece mostrar cierta correlación (lo cual no es causación) entre la posición de Mercurio y Saturno en las cartas natales de ajedrecistas. También menciono los resultados de mi experimento de discriminación en el que algunos astrólogos son capaces de identificar (entre dos cartas: A y B) la carta natal de una persona.

Por último, reflexiono sobre la astrología en la actualidad, sobre la necesidad del escepticismo en un mundo cada día más crédulo y carente de espíritu crítico, sobre el reto de la operativización de lo simbólico y el futuro gracias al big data.

La pregunta sobre la posibilidad de cientificación de lo astrológico supone una mirada que habitualmente no es aceptada por la comunidad astrológica. Todo lo contrario, a menudo se interpreta como una posición antiastrológica. Por ello, además del vídeo, he escrito abajo un artículo reflexionando sobre las contradicciones en las que incurren a menudo aquellos astrólogos referentes negadores de lo científico. Se insiste mucho en la idea de que la astrología no se puede atrapar con mediciones porque es tan escurridiza y ambigua como la poesía pero luego llenan a rebosar sus canales de predicciones sociales y psicológicas muy concretas perfectamente contrastables. 

Reduccionismo científico y reduccionismo subjetivista

Primero de todo, no soy ningún reduccionista científico, no quiero reducir lo astrológico a lo científico. En cierta manera, todo lo contrario, debato todo reduccionismo que suponga empobrecimiento sapiencial, estrechamiento de mente que deja fuera el océano infinito por culpa del dogma. Creo que todos corremos el riesgo de dicho reduccionismo. No me hace ninguna gracia observar cómo el cientificista reduce la existencia a lo científico, como si todo fuera pura mecánica vacía de alma. Pero tampoco simpatizo con reduccionistas subjetivistas que niegan la evidencia disponible y reducen el universo a un romántico y mágico mundo encantado, reino exclusivo del símbolo y la emoción.

Mi posición filosófica y epistemológica se basa en concebir el universo como multidimensional (físico, emocional, mental, simbólico), como un todo que se desglosa en diferentes dimensiones que son correlatos o correspondencias entre sí. Necesariamente no pueden negarse entre sí. La ciencia explica y apoya amorosamente la existencia de lo simbólico. Y viceversa. La infinitud de lo simbólico está dentro de los límites lógicos y funcionales de lo humano. La astrología juega a llevar lo real a lo simbólico, lo simbólico a lo real. Sabemos que el ser humano ha ido sofisticando su pensamiento durante la historia, que el pensamiento mágico animista y mítico son precedentes del pensamiento racional y científico. ¿Significa que lo primero está superado? Para nada, luego está la emergencia y síntesis a partir de todo lo dado. De esta manera se dan formas de pensamiento imaginativo supraracional y pienso que la astrología puede comprenderse como resultado de una comprensión trascendental del mundo, donde lo inmenso y lo mundano están entrelazados. 

Quizás para poder percibir todo ello iría bien cuestionarse más aquello que damos por absoluto y verdadero. Falta Urano y Saturno (ambos al mismo tiempo) entre tanto dogma y fanatismo cientificista y subjetivista.

Así pues, solamente busco el correlato científico en lo astrológico (sin negar otras dimensiones). 

Casi todos los dominios de la existencia tienen un correlato científico (exceptuando aquello que no existe o que no puede cuantificarse controladamente, al menos por ahora), incluso en el mundo emocional. De hecho, existen muchas investigaciones que explican científicamente las emociones lo cual se suele explicar en términos de estímulos, cogniciones, neurología, etc. No es ningún misterio. 

Lo mismo con la astrología (aunque creo que es mucho más complejo que una emoción): por un lado, tendrá una dimensión subjetiva de pura vivencia solamente expresable a través versos pero, por otro lado, tendrá también (y así lo sostiene un amplio grueso de astrólogos) otra dimensión mesurable ytraduciblea patrones y predicciones. 

2 Una contradicción inquietante

Se suele afirmar que no es posible medir el símbolo sin embargo es muy discutible. 

Por ejemplo, he hablado en muchas ocasiones de mi experimento de la carta natal verdadera y falsa (astrólogo/a habla con un voluntario y luego tiene que identificar su carta entre una V y otra F). Es una línea de investigación que permite cuantificar mediante número de identificaciones positivas de los astrólogos algo presuntamente imposible para el paradigma del momento.

Para el reduccionismo subjetivista -que defienden muchos astrólogos- el símbolo astrológico colapsa según variables incontrolables. Lo que contiene una carta natal es muy subjetivo y escurridizo como para atraparlo de una manera científica. Por lo tanto, ante mi experimento, un astrólogo profesional no podría discernir entre dos cartas natales (¿entonces para qué sirve una carta natal?. No sería capaz de captar la luz arquetipal entre las sombras de las confusas circunstancias.

Paradójicamente, la mayoría de los astrólogos que defiende esta postura reduccionista luego:

– usan continuamente todo tipo de generalizaciones operativizables en sus escritos y vídeos. Ni rastro del reino de lo excepcional y la incertidumbre. 

– se transmite la expectativa de que ante la carta natal de un conocido esperaremos encontrar algunos símbolos relevantes. Y ello porque tendrá un conjunto de características concretas que se vinculará con la carta natal.  

– se habla continuamente en las redes de una manera predictiva en lo social (análisis de futuros tránsitos) y personal (análisis del comportamiento y la identidad según la carta natal).

Así pues ¿Cómo es que no se observa que se está hablando continuamente en términos contrastables

3. Pensando el símbolo más allá de la retórica y la subjetividad

A mi juicio se usa el conocimiento astrológico sin pensar críticamente sobre su naturaleza. Explicar el símbolo es algo que hay que hacer con rigor científico (donde queremos que teoría y observaciones/datos coincidan), sin refugiarse en la retórica e impresionabilidad de la mecánica cuántica (u otras teorías que se nombran sin justificación) o en la torre de marfil de la vivencia subjetiva. 

Hay mucha evidencia de que podemos creer y sentir como verdadero lo que no es (por autoengaño, sesgos cognitivos, creencias, distorsiones, alucinaciones, etc.). Así pues, es peligroso no plantearse, como en cualquier conocimiento donde se involucre tan íntimamente la subjetividad, maneras de asegurar mínimos de validez y confiabilidad. A menudo me encuentro que las creencias y la pereza llevan a lo fácil, a apelar abusivamente al “yo lo siento/intuyo así o asá” o a rechazar lo científico por creerlo antiemocional, antifemenino o lo que sea. Es un prejuicio pensar que lo científico rechaza lo femenino, poético y sensible. Como decía, quien rechaza es la persona con unas creencias determinadas y no el conocimiento que no es más que un abordaje.La ciencia tiene características de hemisferio derecho. Por ejemplo cada día se concibe más la realidad como un todo en interacción. Y ello desde la ciencia. Aunque sin duda la mayoría de la investigación se centra en aspectos muy focalizados (pues se suele buscar el control de variables) y ello sí que es de hemisferio izquierdo. También podríamos hablar de cómo la imaginación y la metáfora han ayudado a comprender nuevos terrenos científicos. En ese sentido la creatividad está también involucrada en algunas dimensiones y fases de la ciencia. En mi opinión, hechos observables y cuantificados matemáticamente (hemisferio izquierdo) coexisten como puro correlato con el universo simbólico, subjetivo y emocional. La cuestión es qué tipo de correlación guardan entre sí. A mí la neurociencia me ayuda a entender esto, cómo interactúa la parte racional e intuitiva. Al final el ser humano es un cruce entre ambos universos. Podrán ser dominios parcialmente con sus propias reglas y terrenos soberanos, pero existen intersecciones que es lo que me interesa. Por supuesto creo que es fácil encontrar muchos momentos de no encuentro y la práctica simbólica puede encontrar despliegues mágicos si no se intenta someter a las exigencias de lo mesurable.

Habrá quien lo vea como paradigmas irreconciliables (o creerá que el pensamiento mecanicista está obsoleto por la mecánica cuántica), yo para nada lo veo así.

Pienso que los conocimientos simbólicos (exceptuando las matemáticas), por su abstracción, son especialmente complejos de controlar (excepto las matemáticas que son una ciencia puramente formal y no sufren del problema de la ambigüedad). Ciertamente, el símbolo astrológico, en su estado más abstracto, es imposible de operativizar pues se trata de una matriz que hunde sus raíces en la semántica universal del inconsciente colectivo (aquí el arquetipo no puede ser pensado). Sin embargo, el símbolo en su estado más concreto (“tienes una carta natal donde hay mucha impulsividad”) muestra características concretas operativizables que usamos para reconocer y predecir un símbolo humanizado. (Para más info: https://astrologiaexperimental.com/2014/02/25/por-que-el-lenguaje-astrologico-es-un-problema-para-astrologos-y-sus-interlocutores/)

Así pues, centrémonos en lo segundo, ¿Qué hay de reconocible en Aries o Tauro en la vida de alguien? Es habitual que se diga que Aries (y Escorpio) es un signo impulsivo, así pues, ¿no sería interesante poder medir la impulsividad? Pues bien, la psicología moderna ha desarrollado muchas maneras de hacerlo. 

Por lo tanto, se puede plantear la hipótesis de que personas con cartas natales con “mucha energía de Aries/Marte o Escorpio/Plutón (y poca de Capricornio/Saturno)” (algo que se dice continuamente por el balance general que haría predominante esta tipología energética) obtendrían niveles más elevados de impulsividad (más que otros perfiles astrológicos). En resumen, sería tomar una población con altos niveles de impulsividad y mirar si sus patrones astrológicos reflejan lo que esperamos. 

Así pues, llegamos a lo mismo: los astrólogos afirman constantemente en sus enseñanzas que Aries es propio de ciertos colectivos de personas con la característica de la impulsividad (ya comentado) o el oficio del deporte (recordemos a Gauquelin y el no replicado “Efecto Marte”). Así pues, por la forma de transmitirlo y entenderlo parecería que el símbolo -en ciertas condiciones- sí sería compatible con la epistemología de la ciencia.

4. Conocimiento por revelación, deducción u observación

¿Cómo se ha llegado al conocimiento simbólico actual? ¿De dónde sacan los astrólogos actuales lo que dicen? ¿Por conexión directa a la Matriz Universal o por las palabras (y el conocimiento) de los libros y maestros? 

El 100% de astrólogos que conozco fue por esta segunda vía: los conocimientos en forma de lenguaje mediaron su aprendizaje. Y los autores originales de estos libros y clases magistrales ¿De dónde obtuvieron su conocimiento? Muchos de ellos (99% que conozco) lo hicieron por deducción de conocimiento previamente desarrollado. Es decir, a partir de una “verdad” dedujeron nuevas “verdades”. Sin embargo, seguiría la cuestión de cómo se llegó por primera vez a esa verdad. ¿No fue en sus inicios un proceso de inducción? Es decir, ¿No fue observar que personas/acontecimientos con X carta natal mostraban Z comportamiento o vivían W acontecimientos? 

Y aquí vienen las preguntas más difíciles y delicadas ¿Por qué no replicar estos procesos? ¿Por qué no poner en duda que estos procesos no se hicieron con la madurez intelectual de la actualidad? ¿Por qué no dejar de repetir la teoría como dogma sin cuestionar ni argumentar? Los astrólogos van de uranianos librepensadores pero luego repiten lo de otros como loros sin cuestionarse, sin plantearse la cantidad de errores en los que estarán incurriendo. No hay voluntad de verdad sino egolatría e idolatría. 

Así pues, exploremos el mundo con una mirada más humilde, dispuestos a descubrirla. Actualmente el estudio objetivo de lo subjetivo ha evolucionado. Ya no es un terreno tan inexplorado, la psicología está experimentada en todo ello, la cual ha desarrollado estrategias cualitativas y cuantitativas que son una gran inspiración y ofrecen muchas pistas y saber útil. Que hayan quienes rechacen todo esto por no ser tan científico como la minerología sería otro tema. En lo referente a lo humano, campo multifactorial, siempre habrán campos más cientificables y menos. Aquí se da de nuevo una escala de grises que cuestiona toda polaridad simplificadora. La actitud de algunos científicos que ponen a todo lo no científico en un sólo bando como si fuéramos el gran cajón de sastre de lo “magufo” solamente refleja un radical cientificismo donde se niegan realidades (y diferencias importantes) fuera de ese paradigma. Y ello me parece ignorante (aunque la intención sea responsable por querer evitar daños). Pero ojo, también me parece ignorante el caso inverso: rechazar lo científico porque se niega una realidad altamente estructurada y objetiva, o por poner a todos los científicos como seres sin alma ni sensibilidad para lo extrarordinario.

Está claro que hay que ir más allá del paradigma actual, expandir sus límites o motivar una revolución. Aunque puede que sea imposible por varias razones: 1) porque es un tabú demasiado fuerte, 2) porque realmente no se puede cientificar, 3) porque todavía no tenemos la capacidad (intelectual y/o instrumental) de cientificarla. 

Yo, sin duda, creo que ya estamos en condiciones para empezar la revolución. Solamente tenemos que mentalizarnos de que en ese camino deberemos asumir que muchas propuestas teóricas astrológicas (las cuales son diversas por la gran cantidad de sistemas de casas, criterios de orbes, asteroides, tipos de cartas, etc.) no sobrevivirán y será importante no validarlo todo con tanto optimismo y entusiasmo pues la sensación de verdad o utilidad es muy engañosa y genera un peligroso apego para nuestro ego. Y es que para mí no hay fenómeno más transegoico como es el conocimiento. Así pues, abordemos algo tan valioso más allá del ombliguismo infantil y la especulación facilona.


2 comentarios

  1. Karina Vivallo dice:

    Estoy en tu misma línea de pensamiento, que gratificante leerte.

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