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La peligrosa cuestión del DESTINO en astrología.

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En este post me gustaría detenerme en una complicada cuestión y es la del destino, la de si podría verse en la carta natal -o en los tránsitos u otras técnicas de prognosis- un suceso tan dramático como el que la del caso que traté en el último congreso (la muerte de un hijo).

Como es consabido la gran mayoría de astrólogos piensan que algo así se puede predecir o al menos explicar con la carta natal. Respecto a poder predecir ya he expresado mi negativa (ya escribí sobre ello AQUÍ), pues pienso que simplemente esto no es así, que por un acierto hay 100 que no. Respecto a poderlo explicar a posteriori, una vez ya pasado, aquí sí que estoy abierto aunque quisiera hacer una serie de reflexiones.

En este artículo desarrollo toda esta cuestión aunque en el Congreso lo desarrollé también, aunque más brevemente:

2 tipos de astrología

Hay muchas maneras de entender y practicar la astrología. Resumiendo mucho, hay una infantil y otra integral. 

La primera se vive desde el egocentrismo, antropocentrismo y animismo propio de las primeras etapas de desarrollo del ser humano: cuando el niño no sabe todavía diferenciar lo que pasa alrededor suyo de su cuerpo y emociones (etapa sensoriomotriz y preoperacional, según Piaget). De esta manera se cree que lo que pasa alrededor nuestro es una extensión de nuestro ser lo cual lleva a una concepción de destino infantilmente comprendida: todo tiene que ver con nosotros. Mi Luna (en la carta natal) es mi madre. Lo que le pasó a mi pareja es por mis tránsitos. También se incurre en generalizaciones que reducen la persona a unos pocos atributos astrológicos, ignorando la riqueza y complejidad de la persona, el tejido que conforma el ser en el mundo. 

Es una astrología construida desde una falta importante de madurez cognitiva, un ejemplo más de cómo el ser humano convierte en identidad, teoría o virtud moral lo que es propio de su inmadurez e ignorancia.

Por otro lado, la astrología integral (o transpersonal) integra la madurez intelectual y emocional, integra la racionalidad y el sentido de la realidad y forma de pensar del científico (por lo que ya no incurre, en términos wilberianos, en la falacia pre/trans), integra la importancia del cuidado de que el astrólogo no proyecte su narcisismo a los demás. Básicamente, el artículo y el vídeo de mi conferencia expone este punto de vista y no me voy a repetir.

Las conexiones sincrónicas

La cita de Jung resume lo que muchos toman como verdad absoluta: 

«Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de la vida fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete; lo que aceptas te transforma

Yo no tengo una respuesta definitiva sobre la cuestión del destino pero no me convence la idea de que Teresa, por no haber aprendido sobre algo desagradable, la conciencia cósmica le trajera la muerte de su hijo para poder aprender algo. Intuyo que no es la conclusión a la que llegaría Jung pero es la interpretación que se hace.

Este tipo de afirmaciones, que derivan de una lectura y comprensión seguramente superficial de Jung, me parecen muy peligrosas y tóxicas, pues hacen sentir culpable a nuestros clientes (lo digo como astrólogo profesional).

Es aquí que me gustaría hacer unas reflexiones sobre el tema del destino en astrología y ya adelanto que no hablo desde la certeza sino desde la duda y preocupación.

1- Sí pienso que cartas como la de Teresa tienen más probabilidades de vivir acontecimientos que hacen vivenciar profundas experiencias espirituales. La cuestión es que quizás podría haberlo vivido de otras maneras siguiendo la lógica del desarrollo horizontal, por ejemplo teniendo que hacerse cargo de una madre que estuviese todo el día lamentándose por la vida que le había tocado. 

Si no tienes claro el concepto de desarrollo horizontal dejo aquí un vídeo al respecto:

Ya hemos insistido antes de que lo mismo, un mismo arquetipo o estructura arquetipal, se puede vivir de muchas maneras por lo que el destino jamás sería específico en una dirección. En este sentido Teresa podría haber vivido cientos de destinos  alternativos.

2- La cuestión de que la carta nos informa de personas o vivencias que atraemos es una cuestión muy típica en astrología, sin embargo supone muchos interrogantes. Muchas veces se plantea en términos de culpabilidad, como si la causa de la muerte de Alberto (hijo de Teresa) fuera la carta natal de la mismaTeresa. Desde el paradigma de la sincronicidad se expresa que lo que te pasa afuera es un reflejo de tu adentro, que A es un reflejo de B, y viceversa, y aunque este reflejo no es causal, se dice que lo de afuera esconde un sentido para nosotros, lo cual se suele interpretar que es un mensaje del universo especialmente dirigido a nosotros para que aprendamos algo, y quiero subrayar que se concibe como si lo que nos pasara en la vida fuera consecuencia de nuestra ignorancia y nuestra inmadurez. De todos modos, insisto en que no creo que Jung estuviese de acuerdo con esta comprensión de la sincronicidad tan egocéntrica.

3- Pienso que los astrólogos más modernos asumimos la  sincronicidad como un principio espiritual universal pero podrían haber otras explicaciones. Aunque es un principio que me parece interesante, sobre todo si se entiende desde un marco de misteriosa conexión, subrayando así la no causalidad, también contemplo otros principios existenciales que me hacen dudar de la   sincronicidad como absoluto.

Las conexiones azarosas

Para empezar, contemplo la posibilidad de que nos pasen cosas fortuitas, es decir, que realmente existan los accidentes, que dos sucesos provenientes de cadenas causales diferentes se encuentren por azar. Quiero decir que podemos recibir el disparo que iba dirigido a otro, por ejemplo. En el gráfico veríamos que C y D se encontrarían como resultado de caminos independientes.  C aquí sería una persona paseando tranquilamente y D la bala pérdida de un tiroteo cercano. No habría conexión significativa, no habría un sentido oculto, pero ambos se encontrarían. En resumen: no habría causalidad ni tampoco correlación, que no son lo mismo, sino lo que habría es una conexión fortuita, una coincidencia.

La espiritualidad de nuestro tiempo es la del destino, la del sentido trascendental, la del sentido de que todo está relacionado con todo,  de que todas las partes están relacionadas con todas las otras partes o, al menos, que cualquier encuentro entre dos partes implica un sentido (muchas veces oculto) para alguna de las partes. Este principio, llevado al extremo, pienso que puede  llegar a ser patológico porque nos fuerza encontrar significados ocultos y sincrónicos en todas partes, lo cual lleva fácilmente al absurdo y error. Por eso creo que incluir el factor de azar, de que puedan pasarnos cosas sin sentido, puede ser algo muy sano y, sobre todo, realista y espiritual.

La espiritualidad de moda teme la insignificancia y el sin sentido, paradójicamente por motivos egoicos. Pienso que existe un factor de aleatoriedad en el universo, ya sea como motor evolutivo o porque al universo le importamos tres pimientos, le somos indiferentes. Desde esta perspectiva, la muerte de Alberto no estaría ligada misteriosamente a un sentido oculto donde Teresa tuviera que aprender nada. No siempre tendríamos algo que aprender de lo que nos pasa, en el sentido de que nos pasara para que aprendiéramos algo, de que la causa de que algo sucediera fuera nuestra necesidad de aprender algo. Otra cosa sería que esa experiencia movilizara temas esenciales de nuestro interior, significativas por nuestra forma de ser, y que nos  permitiese evolucionar. 

Sí quisiera aclarar que cuando hablo de azar hablo de algo que no tiene sentido personal ni humano. No es significativo aunque, por supuesto, sí que tendrá “sentido” para la existencia en general. Sí que creo, sin entrar en cuestiones cuánticas, que todo lo que pasa está conectado con otros sucesos PERO pienso que esto ocurre la gran mayoría de veces por causas absolutamente ajenas a nuestras vidas. Pensar lo contrario pienso que es infantil tal como indicaba antes.

Una propuesta alternativa: la causalidad circular

De todos modos, tampoco rechazaría completamente la conexión significativa entre lo vivido por Teresa y la propia Teresa. Aunque consideraría el azar como un factor determinante estaría abierto a considerar otros factores. 

Dado que no me convence el modelo de la sincronicidad propondría alternativamente un modelo de causalidad circular, concepto propia de enfoques sistémicos, donde las partes de un sistema se retroalimentasen entre sí. 

Así pues, siguiendo la lógica de los átomos, si A fuera Teresa, su diseño facilitaría determinadas conexiones, incluidos sucesos traumáticos, que sería aquí B, pero Teresa -A- no causaría B, pues el motivo real de la relación entre A y B sería la interacción de varios factores: 

1-el diseño de A (que incluiría la carta natal y otras propiedades no astrológicas)

2-el diseño de B (que serían situaciones de incertidumbre o espirituales o personas con estas características),

Y aquí sí se podría entender que habría ya tendencia a la unión de A y B pero también estarían otros factores siempre de fondo:

3-las circunstancias, como otras personas, el entorno socio-cultural, el natural, etc., y que definirían el basto conjunto de posibilidades dado en un espacio-tiempo.

4-y las leyes de la naturaleza (causalidad, probabilidad, etc.) y el azar. 

Así pues, lo arquetipal aportaría cierto sentido, cierta fuerza vincular, cierta tendencia de unión, pero coexistiría con muchos otros factores. Sí que parecería que una misma carta, según determinado nivel de integración (desarrollo vertical) y determinadas circunstancias, favorecería la atracción de un tipo de sucesos. Sin embargo, aunque apoye esta idea, subrayaría que hablaría siempre de tipos generales de experiencias, experiencias con espectros de manifestación muy variable (desarrollo horizontal) y dependientes de la causalidad circular propias de complejos sistemas.


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